Sospechas que en mi triste fantesia
puestas, hazeis la guerra a mi sentido,
bolviendo y rebolviendo el afligido
pecho, con dura mano, noche y dia:

ya se acab la resistencia mia
y la fuerza del alma; ya rendido,
vencer de vos me dexo, arrepentido
de averos contrastado en tal porfia.

Llevadme a aquel lugar tan espantable
que, por no ver mi muerte alli esculpida,
cerrados hasta aqui tuve los ojos.

Las armas pongo ya, que concedida
no es tan larga defensa al miserable;
colgad en vuestro carro mis despojos.

 

Luís Vaz de Camões
[SOSPECHAS QUE EN MI TRISTE FANTESIA]
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