Las peñas retumbavan al gemido
del misero zagal que lamentava
el dolor, que a su alma lastimava,
de un obstinado desamor nacido.

El mar, que las batia su bramido,
con los retumbos dellas ayuntava;
confuso son al viento derramava,
en cavernosos valles repetido.

Responden a mi llanto duras peñas.
«Ay de mi! – dixo – La mar brama y gime;
los ecos suenan, de tristeza llenos.

Y tu, por quien la muerte en mi se imprime,
de oir las ansias mias te desteñas
y, quando lloro ms, te ablando menos».

Luís Vaz de Camões
[LAS PEÑAS RETUMBAVAN AL GEMIDO]
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