De peña em peña muevo las pasadas;
la tristisima voz al aire dando,
voy cantando mis quejas desusadas.

Incierto en el camino que, pisando
de un monte esquivo al otro, me encamina;
en medio del estoy en t pensando,

o rigoroso paso, y cuan indigna
el alma voe aqui de sola una hora
poder en t pensar cosa tan digna.

Si el alma aun no es merecedora
purisima y perfecta, y que me puede
de esperanza quedar en t, Señora?

Mas que puedo querer, Fortuna ruede,
elevando-me de un triste en otro estado?
Y si es tu voluntad un bien no quede.

En m no vive ya, es transformado
en t, el triste espritu, que tena
de t sola se quiere ver mirado.

Que aunque en fatigas pase noche y da
de tu mano se viesse, o en paso estrecho,
la firme voluntad no mudara.

Y si por realeza un blando pecho,
que tanto tiempo fue endurecido
quisiese ya mostrar un nuevo hecho,

ad me llegara aquel sonido
de tu nueva mudanza, y mi ventura!
Al eco, al valle, al monte empedernido

d no se cantara tu blandura.
En que regin estraña, o nueva parte
quedara por loar a tu hermosura!

Quien no pusiera estudio, ingenio y arte
y cuando todo n mucho dijera
mostrando que cupiera en t ablandarte?

Que roble, que len, que tigre huviera,
que spera montaña intratada,
que mis mudadas vozes no oyera?

Mas no quiere Amor que la usada
queja, en estas sierras esparcida,
de tanto tiempo ya sea dejada.

Ni tu querrs que yo deje la vida,
para me dar tormiento aun ms fiero,
ni con tan luenga usanza interrumpida.

Cada hora ms spera te espero;
que vengas pido, el mal sea ms duro;
que el que puedo sufrir ya no lo quiero.

Pruevase este amor perfecto y puro
en fatigas mayores, en crudeza;
cuanto fuere mayor, es ms seguro.

Excedas en las fieras en dureza.
Cuando se ha visto, en esta pura y rara
gracia, del duro monte la aspereza?

De los bienes que puedes dar, avara,
al que puedes dar vida y por t pena,
pues niegas lo que el mundo no pensara,
hace en tu voluntad, como ella ordena.

 

Luís Vaz de Camões
[DE PEÑA EM PEÑA MUEVO LAS PASADAS;]
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